Es difícil decir adiós a un neurólogo comprometido, a un gran amigo, y a una excelente persona. Luis nos ha dejado, y nos hemos dado cuenta de cuánto nos hacía falta. La muerte nos trae palabras como dolor, vacío, perplejidad, que nos dicen que algo ha muerto dentro de nosotros; pero también de recuerdo, consuelo, plenitud, de esos momentos de complicidad en los que se reconoce la verdadera amistad. Y Luis era eso, un amigo; cercano, honesto, inconformista, luchador. La generosidad era un don natural en este hombre que tras un rostro serio guardaba una sonrisa cautivadora y una personalidad atractiva y entusiasta. Por eso tu muerte nos ha desgarrado el corazón: porque tanto nos habías llenado el alma.
El grupo de los trastornos del movimiento es como una familia entrañable, donde los encuentros y reencuentros se celebran con entusiasmo. Ahora el dolor y el recuerdo de Luis nos conmoverán tanto, como ya tanto nos han emocionado y hecho llorar. Luis nos deja a todos un poco huérfanos, pero a Carlos, a nuestro Carlos le deja huérfano de verdad. Quiero en nombre de todos dar un fuerte abrazo a Laura, a quien tanto queremos, y a sus hijas, Laura y Beatriz, de las que tanto hemos hablado con el abuelo Luis, con nuestro querido Luis.
Juan Carlos Martínez Castrillo,
en nombre del Grupo de Estudio de Trastornos del Movimiento
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